El Iguanario La Loma recibe a alumnos del Jardín de Niños Carlos Chávez

 

 

*La visita obedece al propósito de concientizar a los ciudadanos, desde la temprana edad, en la protección del medio ambiente, sobre todo empezando por la protección de las especies en peligro de extinción

*Julio Frick los recibió y les dio una visita guiada por las instalaciones

*Los pequeños y sus maestros conocieron el proceso de reproducción de las iguanas, y la forma de cuidarlas en la Unidad de Manejo Ambiental

 

FERNANDO SANTAMARIA
EL PAPAYO, COPALA, GRO.


Como parte de la formación cívica, ecológica y de valores de los
alumnos de preescolar, el personal docente del jardín de niños Carlos Chávez, de la colonia el Manguito, en la cabecera municipal de Copala, realizaron una visita a la Unidad de Manejo Ambiental (UMA), mejor conocida como el Iguanario La Loma, en la comunidad de El Papayo.
La directora de la escuela, Edith Polanco Beltrán, junto con las profesoras y profesores del jardín de niños organizaron un día de excursión al Iguanario La Loma, manejado por el suizo Julio Frick, quien guió a los alumnos a través de una aventura de narrativa a lo largo de las casi tres hectáreas de superficie que albergan la Unidad de Maneja Ambiental (UMA).
Durante el recorrido, los párvulos estuvieron bajo el cuidado de los profesores: Yeni Karina Pérez Mirón, Alejandra Meza Clemente, Analí Márquez Flores, Emilia Lorenzo Ventura, Inés Rodríguez Guerrero, Azuda Manríquez Cayetano, Iván Landeros Téllez y Ángela Tejada Soriano, así como por algunos padres de familia.
Los pequeños conocieron, de voz de Julio, los tipos de iguana que existen, verde y negra, el hábitat en que se desarrollan, cuáles son sus depredadores, qué tipo de alimentación y cuidados demandan para vivir en un paradójico “libre cautiverio”, entre otros importantes aspectos.
Minuto a minuto, los chiquitillos del kínder Carlos Chávez escucharon y absorbieron las pacientes explicaciones de Julio, apenas perturbadas por las imprevistas llamadas de atención cuando los alumnos llegaron tirar basura durante el recorrido.
–¿Qué aprendieron en todo este tiempo? –les preguntó Julio al final del recorrido.
–Que no debemos de comer iguana, y que debemos de cuidar a las iguanas –contestaron.

La crónica

La travesía inició en el jardín de niños Carlos Chávez, de la colonia El Manguito, la directora y los profesores habían pactado un emocionante recorrido por el Iguanario La Loma; los párvulos no sabían exactamente qué era una iguanario, pero había iguanas, de eso estaban seguros, y tendrían que recorrer algunos kilómetros desde su escuela hacia Playa Ventura, y entrando a la comunidad de El Papayo, desde donde tendrían que soportar una emocionante travesía por un camino de tercería.
La urvan y los coches recorrieron la pedregosa y accidentada ruta en un tiempo de 15 minutos, largos para los adultos, pero divertidos para los inquietos alumnos.
En el iguanario ya los esperaba el buen Julio, puesto y dispuesto para iniciar una actividad que, desde hace algunos años, le encanta realizar en Playa Ventura y El Papayo, el cuidado de los animales, sobre todo los que están en peligro de extinción.
Julio, dijo al iniciar su visita guiada, comenzó desde hace más de diez años a cuidar las tortugas marinas, y ahora, por azares del destino, se engarzó en la instalación de una UMA para el manejo de las iguanas, él único en el Estado de Guerrero que cumple, al pie de la letra, con las exigencias de la Semarnat.
–¿Cuándo nacen las iguanas? –le preguntaron los inquietos visitantes.
–Las iguanas nacen cuando llegan las primeras lluvias, es un ciclo natural perfecto, cuando las iguanas nacen lo primero que encuentran es comida suficiente para sobrevivir.
A pesar de la corta edad de los oyentes, el tío Julio explicó, sin caer en la vulgaridad, el proceso de apareamiento de las iguanas, la forma en que las iguanas hembras secretan las hormonas para atraer la atención de la iguana macho, y la forma en que se aseguran el quedar “bien embarazadas”, a través de la fertilización de diferentes iguanas machos.
De las iguanas machos explicó las diferencias que existen entre ellos dependiendo del color. “La iguana verde tiene la cola ovalada porque la utiliza para nadar, es más noble para manipularse; la iguana negra es más briosa y tiende a morder de una manera peligrosa”.
Y para explicar el proceso de nacimiento Julio Frick llevó a los visitantes hasta la zona del desove, un lugar muy especial para las iguanas que ya están embarazadas, lugar donde depositan sus decenas de huevos, mismos que tenderán que pasar por un largo periodo de incubación de entre 70 y 90 días, dependiendo del color de la iguana, proceso que debe de desarrollarse en un clima controlado de entre 30 y 32 grados centígrados.
–¿Por qué es importante este proyecto, por qué estoy haciendo este trabajo? –les preguntó el tío Julio a los alumnos del kínder Carlos Chávez, para luego contestarse él mismo: “Para conservar y enseñar a conservar a las iguanas que son, junto con otros muchos animales, especies en peligro de extinción en México”.
Julio explicó que el ser humano es el peor depredador del mundo, a diferencia de los depredadores naturales de la iguana como el gavilán, la urraca o los zanates, que forman parte de una cadena alimenticia natural; “mientras no se meta el ser humano en esta cadena, todo funciona, pero cuando el ser humano se mete en esta cadena, todo se termina”.
–¿Por qué el hombre se convierte en depredador de las especies?
–Por flojera y para pagar sus vicios –asegura enfático el tío Julio.
Y es que a decir de Julio Frick, el hombre no tiene necesidad de cazar iguanas, armadillos y tortugas marinas, puesto que existen otro tipo de carnes y verduras que sirven para alimentarse.
De seguir así, convertido en depredador compulsivo, el hombre terminará comiéndose el uno al otro, dijo con sarcasmo.
“En resumen”, dijo el tío Julio, “al hombre, la naturaleza le vale, es por eso que esta visita es importante, porque ustedes, niños, deben de aprender a respetar a la naturaleza”.

 

El recorrido

Al final de la explicación de las diferencias entre las iguanas verdes y negras, el tío Julio llevó a los párvulos a realizar un recorrido a lo largo y ancho del iguanario, del área selvática, donde son liberadas las iguanas que alcanzan una edad adulta y donde coexisten con mayor libertad, aunque siempre dependiendo de la suculenta y variada comida que se les provee.
Durante el recorrido Julio mostró un estanque que construyó para bebedero de agua de diferentes animales. Por supuesto que el objetivo principal de la UMA son las iguanas; sin embargo, en ella coexisten desde pájaros hasta reptiles y, en alguna ocasión hasta un venado que eventualmente se presentaba por su ración de comida.
En resumen, en esta pequeña reserva ecológica, el tío Julio alberga algunas aves y plantas que la mayoría de las veces ni los lugareños conocen cabalmente.