Enrique Ochoa Reza dejará la dirigencia nacional del PRI

 

 

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO


Lo que se rumoraba desde hace algunos días se confirmará a más tardar la próxima semana, muy probablemente el martes, cuando se oficialice la salida de Enrique Ochoa Reza de la dirigencia nacional del PRI y eventualmente Rubén Moreira terminará siendo el Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional.
De acuerdo con la columna de Salvador García Soto que aparece este sábado en El Universal, la decisión está tomada y Ochoa Reza ocuparía un lugar en alguna de las Secretarías que quedarán vacantes cuando sus titulares se muevan hacia las candidaturas al Senado de la República.
Gerardo Ruiz Esparza será uno de los que se moverán de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y ahí es donde podría terminar el actual líder nacional priista, en uno de los últimos cambios que ocurrirán en el actual gobierno con miras a las elecciones de julio próximo.
Ochoa Reza ya no le es útil al presidente Enrique Peña Nieto y mucho menos al precandidato José Antonio Meade, aunado a que ante la cúpula del PRI y de sus grupos, nunca fue aceptado ni llego a ser visto como un líder.
Su ciclo terminó y cumplió cabalmente lo que le mandaron hacer, hacia fuera.
Sin embargo, hacia adentro, enfrentó esa falta de aceptación y actualmente esa ambición que provoca el reparto de candidaturas, la cual lo rebasó en su capacidad de operación.
Desde el martes pasado, durante una reunión plenaria de los diputados del PRI, se desató la andanada en contra de Ochoa Reza, donde por lo menos 11 legisladores federales solicitaron a su coordinador Carlos Iriarte promover un cambio en la dirigencia del tricolor ante el Ejecutivo Federal.
Ante ello, la reacción del aún presidente del partido no se hizo esperar y llamó a Iriarte exigiéndole a gritos que desmintiera lo ocurrido, pero las voces en su contra no se callarían y el mismo jueves el dirigente de la FSTSE, el senador Joel Ayala, también pediría públicamente que se evaluara la necesidad de un cambio en la dirección nacional del PRI.
De esta manera, el domingo cuando José Antonio Meade asumía la candidatura formalmente, sería la última actividad política importante para Enrique Ochoa y se le daría una salida digna, entregándole una de las dos o tres secretarias que quedarán vacantes por los que buscan el fuero.
Entre los varios nombres que se manejaron para sustituirlo, destacó el del senador Emilio Gamboa, quien presuroso llamó, el jueves pasado, en el noticiero de José Cárdenas de Radio Fórmula, para asegurar que no iría al PRI nacional y respaldar la gestión de Enrique Ochoa Reza, aunque ya sabía que el cambio era inminente.
También se manejaba al gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, o José Calzada, secretario de Agricultura, Enrique de la Madrid, de Turismo, o el ex gobernador Eruviel Ávila, actual integrante del cuarto de guerra del candidato Meade.
Se dijo incluso que desde Pachuca llegaría Miguel Osorio Chong, lo que hubiera mandado una buena señal en este momento para la campaña del PRI, pero es casi imposible por los enconos y divisiones que existen.
La determinación del presidente Peña, es que el relevo se resuelva por el mecanismo estatutario de prelación: ante la renuncia de Enrique Ochoa, la secretaria General, Claudia Ruiz Massieu, subiría como presidenta, y como nuevo secretario general sube Rubén Moreira, actual secretario de Organización.
Posteriormente, cuando Ruiz Massieu se vaya en busca de una senaduría, el ex gobernador de Coahuila asumiría la presidencia nacional.

Esta jugada no se ve muy bien para el ojo ciudadano que ve que el nuevo líder priista, junto con su hermano Humberto, protagonizó un escándalo de corrupción y endeudamiento sin precedentes en Coahuila y, además, con evidentes violaciones a la ley electoral y ayuda de magistrados del Tribunal Federal Electoral ganaron las pasadas elecciones estatales (Fuente: Staff / El Universal).