Palabras de Vida

Pastor Alejandro Aguirre

 

Esta rosa es para ti

 

“Palpamos la pared como ciegos y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos” (Isaías 59:10).
¡Qué palabras más gráficas! Son un cuadro perfecto del mundo confundido en que vivimos. En toda tierra y en todas las esferas de actividad, tanto entre creyentes como entre inconversos, se piensa que nuestro mundo se halla cara a cara con un cambio cataclismo. El corazón de cada cristiano rebosa de emoción ante tal expectación, porque el Espíritu Santo dice a cada alma regenerada:
"El día del gran amanecer se acerca." Pero para los ciegos guías de ciegos, cada día que pasa trae consigo un temor creciente por algo indefinido, sin nombre, que lenta e irresistiblemente se va apoderando del corazón y las actividades del hombre.
Una madre, con su hijita de más o menos cuatro años de edad, subió a un autobús. Se sentó y sentó a la hijita en la falda. A su lado se sentó una mujer que llevaba un hermoso ramo de rosas. Atraída por el dulce rostro de la niña y por sus grandes ojos azules, sacó una de las flores del ramo y se la ofreció a la pequeñita.
-Esta rosa es para ti, querida, tómala -le dijo.
La niñita la miró extrañada y se apartó de ella. La mujer, asombrada, repitió su oferta y esta vez tocó la manita de la niña con un pétalo. Ésta parecía estar asustada porque, confundida, le tocó la cara a la mamá para llamarle la atención. La madre se volvió hacia su amable vecina de asiento y le dijo cuatro palabras. En su cara cansada había una triste sonrisa que hacía eco elocuente a las palabras que le salieron del corazón:
-Mi hijita es ciega.
¡Ciega! Oh, sí; la ceguera física produce un profundo sentimiento de compasión en el corazón de todos nosotros. ¡Cuánto más trágica es la situación de innumerables millares de hombres y mujeres que padecen de ceguera espiritual! Ojalá pudieran ver y admirar las bellezas de la hermosa Rosa de Sarón!