Palabras de Vida

Pastor Alejandro Aguirre

 

La actitud del cristiano ante la muerte

 

Los grandes cristianos nunca tuvieron temor de la muerte, sino que se enfrentaron a ella con confianza y valor. Ellos razonaban diciendo: "Si Cristo es la vida, entonces el morir me llevará a tener más de la vida. No será muerte en ningún sentido, sino la entrada a una dimensión superior de la vida con Dios."
La historia registra esa verdad una y otra vez: Dietrich Bonhoeffer fue ejecutado el domingo 9 de abril de 1945. Sus compañeros de prisión dijeron más tarde que había estado dirigiendo un servicio de adoración, y en cuanto terminó la última oración, se abrió la puerta y dos hombres entraron y gritaron: "Prisionero Bonhoeffer, venga con nosotros." Todos sabían lo que esto significaba: la ejecución de Bonhoeffer. Se dice que al salir él les dijo a sus compañeros: "Este es el fin, pero para mí es el comienzo de la vida."
Policarpo, el obispo de Esmirna, a mediados del siglo segundo de la era cristiana, fue llevado a la hoguera para ser quemado porque se negó a maldecir a Cristo e inclinarse ante el emperador romano. Policarpo dijo: "Durante ochenta y seis años le he servido y nunca me hizo ningún mal.
¿Cómo puedo blasfemar contra mi rey? Soy un cristiano."
Después oró dando gracias a Dios por el privilegio de morir por la fe.
Susana Wesley fue la madre de varios hijos, incluidos Juan y Carlos Wesley. Cuando estaba en su lecho de muerte llamó a sus hijos y otros familiares, y cuando todos la rodeaban, les dijo: "Tan pronto como yo parta, cantad un salmo de alabanza al Señor."
Recordamos, por supuesto, a Jesús, quien dijo lleno de confianza en la cruz: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!"