SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

 

A propósito del cambio que viene, en la Costa Grande hay un proyecto ambicioso para atraer inversiones foráneas, denominado Zona Económica Especial (ZZE), que abarca los municipios de Lázaro Cárdenas y La Unión. Es un modelo de desarrollo impulsado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, para crear especies de nichos o polos de desarrollo industrial en el país, desconcentrados de las grandes ciudades, por un lado, pero que a su vez estén al alcance de infraestructura vital para su desarrollo, como autopistas, aeropuertos y puertos.
¿Qué sucederá con este plan en el contexto del cambio del gobierno lópezobradorista, próximo a tomar posesión el 1 de diciembre?
De acuerdo con Gerardo Gutiérrez Candidani, encargado del gobierno federal para el desarrollo de las ZEE en el país, no hay marcha atrás puesto que este proyecto contiene parte de los planes de López Obrador, como el impulso del desarrollo a las entidades del Sur-Sureste, programa que en otros gobiernos fue un saco roto, que sirvió para enriquecer a ex gobernadores, mismos que manejaron los recursos de infraestructura a su antojo y con la mayor opacidad posible. Debido a ello, para 2017 y en este 2018, este programa se redujo al mínimo, golpeando severamente los ingresos de las entidades sureñas, entre ellas Guerrero, donde de 1,500 millones por año que recibía la entidad, solamente se le dota de 400 millones.
Ese fue uno de los grandes cambios de la administración federal, para eliminar programas de inversión que no se estaban reflejando en el crecimiento. Basta ver a Guerrero para entender que durante muchos años los dineros de ese programa fueron despilfarrados. Por lo tanto, como alternativa surgieron las Zonas Económicas Especiales, con un modelo de desarrollo bastante ventajoso para los inversionistas.
Volviendo al tema, las ZEE de La Unión y Lázaro Cárdenas no corre riesgo, según Gutiérrez Candidani, porque además hay coincidencias con la parte de infraestructura productiva, con el apoyo a la proveeduría local, generar incentivos para la inversión productiva en puertos, etcétera.
Coincidimos en que la ZEE ubicada en Costa Grande viene a dotar de mayor capacidad y competitividad a Guerrero y al vecino estado de Michoacán.
Cabe destacar que esta es la primera vez que en México se impulsan estas zonas, cuyo desarrollo no dependerá de los gobiernos en turno, sino que su continuidad está garantizada con programas, acciones y políticas públicas de largo plazo, considerando paquetes de estímulos para cada zona económica, según sea el caso.
Se dijo en su momento que estas zonas venían a “democratizar” la productividad regional, para que los habitantes de los pueblos cercanos tengan las mismas posibilidades de desarrollo y bienestar que las que se tienen en las grandes ciudades del resto del país.
Claro que los inversionistas de estas zonas gozarán de grandes beneficios, de tipo fiscal, laboral, un régimen aduanero especial, un marco regulatorio ágil, infraestructura de primer nivel, programas de apoyo (capital humano, financiamiento, innovación), así como estímulos y condiciones preferenciales. Todo puesto en charola de plata, a cambio de que vengan a generar empleos de calidad; es decir, bien pagados.
Sin embargo, esos espacio son serán para cualquier hijo de vecino. Ya la semana pasada se publicaron los lineamientos para los que quieran permisos para establecerse en las ZEE. Primero, tienen que cumplir con los 90 millones de dólares de inversión, generar un mínimo de 800 empleos y el desarrollo de 20 hectáreas.
Además, hay otras cuestiones que son muy importantes para el desarrollo regional como compras locales de hasta el 10 por ciento, inversión en innovación y desarrollo tecnológico, inversión en capital humano y otras condiciones, que no cualquiera podrá cumplir. De ahí todo lo bueno que tendrán, porque también se les exigirá mucho.
Las Zonas Económicas Especiales tienen una ley que las soporta, promulgada por el presidente Peña Nieto, con base en la cual se crearon 4: La de Puerto Lázaro Cárdenas, que incluye a municipios vecinos de Michoacán y Guerrero; la del Corredor del Istmo de Tehuantepec, que incluirá los polos de Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca; y la de Puerto Chiapas, en Chiapas.
Falta lo que diga López Obrador al respecto. Suponemos que tal y como sucederá con otros proyectos de inversión, sólo se revisará la parte administrativa, que tiene que ver con obras, contratos y adjudicaciones, licitaciones, etcétera.