SOS COSTA GRANDE

(Misael Tamayo Hernández, in memóriam)

 

El ex secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, salió por fin del closet al que se metió después de que le fue quitada la candidatura a la presidencia de la República, y aunque es candidato a senador de la República por la vía plurinominal, que le permite no hacer campaña, el que era el favorito de los priístas para representarlos comenzó a moverse en lo que es una estrategia denominada “horizontal”, y ordenada por el presidente de la República, para ayudarle a José Antonio Meade, que nomás no levanta y no sale de un lejano tercer lugar.
El mensaje que harán los líderes priístas para defender a toda costa su posibilidad de triunfo es que Andrés Manuel López Obrador no es invencible. Y, al contrario, que José Antonio Meade tiene todo para ganar.
La horizontalidad de la campaña priísta, que incluye al mismísimo Enrique Peña Nieto, pretende mantener el voto duro de los partidos que integran la alianza, evitar que migre a otros partidos para, al menos, partir de esa base que ya a todas luces el candidato oficialista no tiene.
Y es que la encuesta de Reforma (18 de abril) es sumamente desesperanzadora para el candidato oficial: Andrés Manuel tiene 48 por ciento; Ricardo Anaya, 26; José Antonio Meade, 18; Margarita Zavala, 5 y El Bronco, 3.
Si la comparamos con la encuesta de febrero, nos daremos cuenta que el morenista avanzó 6 puntos porcentuales, para colocarse casi al 50 por ciento de la preferencia electoral. Este crecimiento, de hecho, lo alcanzó en lo que va de la camaña, escasas tres semanas.
Entre tanto, Ricardo Anaya descendió 6 puntos, al pasar de 32 puntos en febrero, a 26 en abril.
Y José Antonio Meade, si bien avanzó un poco durante la intercampaña, retrocedió para situarse nuevamente en los 18 puntos que tenía en febrero, lo cual es una malísima noticia para el régimen.
Y no extraña que la campaña priísta no avance, pues el fardo heredado es descomunal. Veamos: Avanzó la venta de lo que quedaba de México. Aumentó el dólar 40%. Aumentó el precio de la gasolina 40 por ciento. Se incrementaron los secuestros 160%. Avanzaron los homicidios 200%.
Además, cifras conservadoras hablan de 150 mil mexicanos asesinados en 10 años y 30 mil desaparecidos. Otros apuntan que esta cifra puede ser infinitamente superior.
Por si fuera poco, tenemos la inflación la más alta en los últimos 18 años.  Avanzó la inseguridad. Avanzó la Corrupción con casos emblemáticos, como el de Odebretch, empresa que donó 10 millones de dólares a la campaña de Enriqueña Nieto, a cambio de contratos millonarios en el sector petrolero.
Avanzó la impunidad. Hay 2 millones más de personas en pobreza extrema, para alcanzar los 60 millones de mexicanos en esa condición. Avanzó el desempleo.
Pero también aumentaron los capitales de Peña Nieto, los Duarte, Borges, Ochoa Reza, Beltrones, Gamboa, Miranda, y todas sus corruptas familias.
Faltaría espacio para describir el fardo que Meade trae a cuestas. Lo peor, que este fardo lo construyó él con sus propias manos, desde las dependencias que dirigió.
Y como le dijeron al perdido: “Así, ni cómo ayudarte”.
La realidad es tan grave, que supera toda posibilidad. Los mensajes de los personeros del PRI, caen recurrentemente en una densa neblina, donde se pierden.

Sacar a Osorio Chong a hacer campaña por Meade, es una buena idea, porque finalmente el ex secretario de Gobernación nada tiene que perder, y sí mucho que ganar, al menos la ilusión de que está en la pelea.