La Inmaculada Percepción

Vianey Esquinca

 

Candidatos vemos, firmas no sabemos

 

El pataleo es un derecho constitucional consagrado en todas las leyes no escritas de la política mexicana, que tiene su fundamento histórico en el hecho de que el político nunca pierde y cuando pierde arrebata, y si no puede arrebatar, vocifera y trata de amargarle al contrario su victoria.
Sin embargo, hasta en la aplicación de este derecho hay niveles. Desde el básico, donde simplemente se estira la cuerda hasta ver cuando se rompe, hasta los grados más increíbles de cinismo, en donde, a pesar de que se encontró a un político exhumando votos de manera clandestina, éste asegura que cada voto es de carne y hueso.
Una prueba de esto se vivió el pasado viernes con los aspirantes independientes a contender por la Presidencia: Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco; Armando Ríos Piter y Margarita Zavala. El Instituto Nacional Electoral determinó que los dos primeros no aparecerían en la boleta electoral porque la gran mayoría de los apoyos presentados no era válida o porque simularon la credencial de elector o utilizaron fotocopias o duplicaron registros o presentaron documentos inválidos o los firmantes no aparecían en el listado nominal.
Inmediatamente, llegaron las amenazas y las desacreditaciones para el INE: Que entonces la aplicación para recolectar firmas estaba mal, muy mal, pésima, terrible, aunque los consejeros y funcionarios del Instituto dijeron hasta el cansancio que éste era un instrumento tecnológico que facilitaba la recolección de firmas, pero que ¡todas iban a revisarse! ¿qué parte no quedó clara?
De igual manera, empezaron a decir que había un complot porque ¡hubo filtraciones periodísticas! De acuerdo con los aspirantes independientes, el verdadero problema no era la falsificación, las inconsistencias ni el dolo, sino que la resolución del INE hubiera aparecido antes en los medios y que esto podría provocar sesgos. Cabe mencionar que a) los periodistas que cubren podrían registrar cómo iba la revisión de los apoyos, con lo que no era muy difícil prever escenarios y b) las filtraciones se dieron cuando ya el proceso de recolección de firmas estaba cerrado y sólo se estaban revisando ¿a quién iban a sesgar?
También se argumentó que el INE está aliado con los partidos políticos y por eso ¡no quieren candidaturas independientes! En el caso de los presidenciables, ¿de qué independencia se habla? ¿De El Bronco que fue priista hasta poco antes de ser candidato gobernador? ¿De Ríos Piter que renunció en febrero de 2017 al PRD? o ¿de Margarita Zavala que todavía era panista en septiembre de 2017?
No fue lo único, también se dijo que el INE está aliado con Felipe Calderón y con Enrique Peña Nieto para hacer que Margarita Zavala sea la única candidata y así quitarle votos a Ricardo Anaya. De entrada, la expanista todavía no tiene la candidatura en la bolsa.
Después de escuchar todas las reacciones, uno se pregunta ¿por qué el INE no se evitó todas las críticas de los aspirantes independientes? Tan fácil que hubiera sido para todos que se hiciera de la vista gorda. ¿Por qué no se ahorraron la fatiga de revisar 3.3 millones de firmas? Se hubieran quedado con únicamente lo que arrojaba la aplicación y así nadie salía ventilado y todos (los políticos) contentos. El INE se hubiera ganado aplausos de propios y extraños porque se estaría promoviendo “la figura de los candidatos independientes” y todos recibirían recursos públicos.
Pero no, resulta que el INE se tomó muy en serio eso de ser árbitro electoral, de defender la voluntad ciudadana y de no permitir que quien hiciera trampa llegara a la boleta electoral. Pero ¿qué necesidad?, en fin, hay gente a la que le gusta la mala vida.