El narco y la violencia arrojan a mexicanos a huir hacia Estados Unidos

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*El número de familias mexicanas que solicitan asilo en Estados Unidos ha ido aumentando al mismo tiempo que también lo hace la violencia, sobre todo en las ciudades fronterizas.

 

EL BLOG DEL NARCO

El narco y la violencia arrojan a mexicanos a huir hacia Estados Unidos. Episodios como la reciente masacre a la familia LeBarón ha hecho que el miedo crezca y que, cada vez más personas, emprendan el camino al norte.

Al menos la mitad de la familia LeBarón ya ha anunciado que se mudará a EEUU, según infobae.

Es un ejemplo de las miles de personas que desean escapar de estados como Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz, donde la escalada de la violencia parece imparable.

Allí, la violencia de los sicarios no encuentra límites ni siquiera en las mujeres y los niños. Entre 6,500 y 7,000 mexicanos están en Tijuana a la espera de solicitar asilo, según los cálculos de Al Otro Lado, una organización binacional que vela por los derechos de los migrantes y les ofrece asistencia legal.

El aumento exponencial en los dos últimos años de migrantes de todo el mundo a México supuso un aumento de la criminalidad debido a la “oportunidad” que los cárteles vieron de hacer negocios con el sufrimiento y la desesperación de estas personas, principalmente centroamericanas. Los secuestros y las peticiones de rescates a las familias de estos inmigrantes está a la orden del día.

Por un lado, comenta el citado diario, la amenaza de EEUU de imponer aranceles a México provocó que el gobierno mexicano se pusiera manos a la obra y redujera el flujo migratorio en un 40%. Sin embargo, en México quedó el recrudecimiento de la violencia, que ha arrojado a los mexicanos a solicitar la protección estadounidense.

La inseguridad es el problema que más preocupación genera entre los residentes del país vecino, con un 67.2%. Según el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, este dato refleja “reto que estamos enfrentando para reordenar a los cuerpos de seguridad pública”. Durazo achaca parte de este problema a la crisis de inseguridad que heredaron y que “marcó sexenios e, incluso, décadas”.