“Nos pusieron como escudo humano”: sobreviviente de emboscada

* La refriega fue en San Juan del Reparo, municipio de Juan R. Escudero

ROGELIO AGUSTÍN / SNI
CHILPANCINGO, GRO.

Al comandante se le observan golpes en el rostro, abandona la Comisión de Derechos Humanos cuando acepta dialogar con un grupo de reporteros; les relata que fue desarmado, despojado de su equipo de radio y colocado sobre la carretera junto con los 15 policías comunitarios bajo su mando, formaron un escudo humano que recibiría los balazos de sus compañeros, al repeler la emboscada que se ejecutó la noche del 30 de marzo de 2013.

Quien habla, es un comandante del Frente por la Seguridad y el Desarrollo Social del Estado de Guerrero (FUSDEG), vive en uno de los pueblos del Valle, le roba unos minutos al dolor para recordar parte de los hechos registrados en el crucero de San Juan del Reparo, comunidad perteneciente al municipio de Juan R. Escudero.

Recuerda que fue invitado por la estructura del FUSDEG para participar en una asamblea que se desarrollaría en San Juan, un pueblo emblemático para la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), de la que el frente se desprendió en diciembre pasado.

“La asamblea estaba convocada para comenzar entre doce del día y dos de la tarde, por cuestiones de trabajo le dije a mi coordinador que llegaría por ahí de las seis, a lo que me respondió que no habría problema”.

A las 18:00 horas, el hombre se reunió con sus 15 policías comunitarios en la base de Tierra Colorada, a bordo de una camioneta tomó la carretera que comunica con Ayutla para intentar llegar a San Juan del Reparo.

20 minutos después tuvo a la vista el crucero de San Juan, el cual ya estaba bajo el control de policías ciudadanos de la UPOEG, quienes les marcaron el alto y les dijeron que no podían pasar.

Encañonados y en inferioridad numérica, los 16 del FUSDEG fueron desarmados y se les despojaron de 16 radios de comunicación; 8 grandes y 8 chiscos, también les recogieron los cartuchos de las escopetas, rifles y pistolas que portaban.

“Nos quitaron hasta el calzado, no hicimos nada porque dijimos que no íbamos en plan de pelear; platicamos con una licenciada que nos pidió mirar unos videos de Chano (Crescenciano Ramírez López) y chava (Salvador Alanís), a quienes ellos identifican como nuestros líderes, yo les dije que estaba bien, que era bueno tener información de la organización en la que participamos”.

Se percató de que su radio era utilizado para monitorear los movimientos de sus compañeros del FUSDEG que ya estaban en san Juan del Reparo, quiso pedírselos para apagarlo pero no se lo permitieron.

Cuando tuvieron la información de que los comunitarios del FUSDEG que estaban en la asamblea se disponían a salir, el comandante sometido fue colocado junto con sus quince hombres como escudo humano, en una hilera sobre la carretera frente a los carriles por los que llegarían sus compañeros.

Eran las 21:00 horas cuando los upoegistas parapetados en tres flancos comenzaron a disparar contra cuatro camionetas ocupadas por integrantes del FUSDEG.

El comandante y sus hombres al escuchar las detonaciones rompieron la fila y se tiraron al suelo, estaban amarrados con las manos hacia la espalda y rodaron buscando un punto en el que quedaran fuera de la línea de fuego.

El tiroteo duró aproximadamente 30 minutos, después hubo silencio y después todos los amordazados fueron levantados, los subieron a las camionetas de la unión de pueblos y los trasladaron hacia la comunidad de Chacalapa.

“Fue una emboscada, de eso no tenemos duda. Después nos llevaron a Chacalapa, nos tiraron en la cancha de básquet y nos golpearon como quisieron; nos preguntaban sobre la manera en que trabajábamos y quien era nuestro líder, les dije que somos una comisión coordinadora y que no hay dirigente, que esa figura no permite que se trabaje bien”.

Mientras era golpeado, sus captores le señalaban que la molestia se generó porque el FUSDEG llegó a San Juan para interrumpir el cabo de año del comandante Guadalupe Quiñonez, asesinado el 25 de marzo de 2013.

Para el sobreviviente la versión no merece mucho crédito, “pues solamente tratan de acomodar las cosas para que las acusaciones en su contra pierdan fuerza”.

Dijo, que lo que hay en la UPOEG es mucho resentimiento por lo que ha sucedido en los últimos meses, entre otras cosas el señalamiento contra algunos de sus dirigentes; Ernesto Gallardo y Gerardo Torres por quedarse con dinero y bienes decomisados a la delincuencia, la separación de los pueblos del Valle y el reconocimiento social por los resultados que como FUSDEG han obtenido.

Reconoció que está vivo de milagro, pues por algunos instantes él y sus 15 policías comunitarios quedaron en fuego cruzado, hasta que se tiraron al piso y se rodaron por el asfalto para buscar protección.